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mar 12, 2013 || por Yortx

Parpadeo en monitores con retroiluminación LED

¿Has notado que tu nueva pantalla LED no se ve todo lo bien que esperabas? ¿Resulta incómoda a la vista? ¿Te causa dolores de cabeza después de un rato? ¿Quieres saber porqué?

Las pantallas LED han sido una gran evolución respecto a sus predecesoras, retroiluminadas con tubos fluorescentes CCFL. Pero han traído un nuevo problema que posiblemente para muchos haya pasado desapercibido.

Cuando empecé a usar mi flamante portátil Asus ux21 y su moderna pantalla LED todo eran maravillas, hasta que lo empecé a notar. Dependiendo del nivel de brillo que tuviese en la pantalla y de los colores de fondo, se notaba un claro parpadeo. Y una vez que lo ves no puedes dejar de verlo. Resulta bastante molesto, sobre todo pensando que es un portátil recién estrenado.

Estaba planteándome devolverlo por defectuoso cuando me puse a investigar. Resulta que es un problema conocido de las pantallas LED. Las pantallas LED parpadean. Hay gente que es más sensible a ello y gente que menos. Hay gente  que aunque no puede ver el parpadeo, el estar delante de una de estas pantallas durante un tiempo prolongado le produce migrañas. En la wikipedia hay una breve explicación, y un par de referencias interesantes (no he encontrado  referencias en castellano). También está interesante el vídeo con un truco para comprobar el parpadeo, si no lo ves a simple vista.

La explicación es la siguiente: para regular la intensidad de la luz de las pantallas, el controlador hace parpadear la retroiluminación, con un ciclo más o menos largo según la intensidad que queramos obtener. Así, con el brillo al máximo la retroiluminación estará encendida el 100% del tiempo (aquí no habrá parpadeo) y según lo bajamos tendremos las lámpara encendidas menos tiempo.

Con los viejos tubos fluorescentes esto no era un problema, ya que éstos se apagaban y encendían "poco a poco" (cuando se encienden tardan un rato en alcanzar su brillo máximo,  al apagarse tardan otro poco en apagarse del todo). El efecto conseguido es una leve oscilación que pasa desapercibida. Los LEDs, sin embargo, se apagan y encienden de forma instantánea. Esto es una ventaja en otros aspectos, pero aquí provoca que la leve oscilación que teníamos antes se convierta en una serie de bruscos cambios entre completamente encendido y completamente apagado. Y esto provoca el molesto parpadeo, que notaremos más cuanto más bajo sea el brillo de la pantalla.

Pero no todas las pantallas LED tienen este problema, o al menos no de forma tan acusada. En mi PC de escritorio tengo un monitor LED de los primeros y nunca he notado nada. ¿Cuál es la diferencia? La frecuencia. Si un monitor hace parpadear sus LEDs 60 veces por segundo, vas a notar el parpadeo. Si lo hace 500 veces por segundo, probablemente no puedas verlo ni con el truco del vídeo. Aunque hay quien, usando una frecuencia muy alta que no permite notar el parpadeo, asegura que aún así le afecta y produce migrañas, al menos sí te libras de la molestia.

¿Y porqué no usan todos una frecuencia alta adecuada a la pantalla? Los monitores de escritorio llevan su controlador integrado y por tanto adaptado al panel con el que trabajan. En estos monitores será muy raro que nos encontremos con el problema de una frecuencia demasiado baja. Y si lo tenemos no hay nada que hacer: no se pueden configurar estes parámetros de bajo nivel en los monitores.

En los portátiles, sin embargo, la historia es otra. La pantalla es controlada directamente desde el chipset gráfico, que a su vez es controlado por los drivers de la gráfica. Así podemos cambiar, por software, el brillo u otros parámetros de la pantalla, o incluso apagarla. Y una de las cosas que se pueden configurar en el chipset es la frecuencia de la retroiluminación. Pero los chipsets gráficos son genéricos, no van atados a un panel concreto, por lo que no traen preconfigurada la frecuencia idónea de la pantalla. Y aunque podría ser configurado por la BIOS, que es propia de cada aparato, muchos fabricantes no se molestan.

De esto se encarga el driver de la gráfica, que hará sus magias para saber el tipo de panel y colocar una frecuencia adecuada. Probablemente por esto los fabricantes no se molesten en tocar la BIOS. El problema es que yo soy usuario de Linux, y los chicos de Linux han decidido en su driver que lo más sensato es hacerle caso a la BIOS. Y mi BIOS debe llevar configurados unos 60Hz, idóneos para la iluminación por fluorescentes, pero en su pantalla LED provoca unos parpadeos muy molestos.

Por suerte, al ser controlable por software, podremos solucionarlo. Estad atentos a la siguiente entrega.

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